Modernidad

Se tiñó el pelo, se puso botox, se arregló la dentadura y la dieta fue obligada.
Moldeó su cuerpo, se mato en el gimnasio, cambió su guardarropa desde dentro hacia afuera.
Salió sonriente a conquistar el mundo. Lo que no se dio cuenta es que en ese momento, el mundo ya la había conquistado.

Cuando descubrió su imagen en el aparador de ropa de marca, ya no reconoció a la que le devolvía la mueca que quería parecer sonrisa.

Había envejecido.

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