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Mostrando entradas de agosto, 2010

Cuarenta y tres.

Y no basta decir: "alma, no llores",
si ves a un corazón que va dejando
la vida entre furiosos desgarrones.

Hay lágrimas que tienen estatura
de estrellas indomables
y es de acero o de roble su ternura.
Marcos Ana.

Y la vida sigue su curso y heme aquí, más grande y más llena de dudas, más valiente pero más sola, más amante pero más vacía.
Textos que me dan luz “Cien cepilladas antes de dormir” (Mellisa P.), que le dan luz a esta vida de desvarío, pero me pongo a pensar, la protagonista tenía diecisiete años ¡La protagonista tenía diecisiete años!

Todo está bien, todo estará bien, el trabajo, la casa, la familia, el hijo, este año ha sido intenso y pleno, lleno de tantas cosas que me siento satisfecha y colmada pero ¿Y el amor?

¿Qué es mejor, haber amado así, tan intensamente y saber que no se va a volver a repetir o mejor nunca haber amado y no llorar y anhelar lo perdido o lo dejado o lo que lastima?

Dentro de mi inmensidad me se grandiosa, fuera de esta sólo so…

Pesadilla.

Ahí estas otra vez, inundando mis más íntimos secretos con tu presencia cautivante.
La melena larga, el pelo ensortijado, esa sonrisa entre pícara y tierna tan llena de ti y de lo que eres.
Pero también está ella, elegante y altiva, maravillosa y encantadora, y una vez más en el sueño me voy haciendo pequeña, insignificante.
Los veo pasar, ni siquiera te dignas mirarme, y así en mi insignificancia sigo tus pasos y siento el amor, ese amor que sientes por ella.

Los veo alejarse sonrientes, tomados de la mano anunciando a los cuatro vientos esa pasión que los envuelve y me quedo ahí, siguiendo las risas, llorando lo encantadores que se ven, muriendo bajo sus pies.

Por fin la mañana me devuelve a la realidad y es ahí en donde ni siquiera el recuerdo de tu rostro me queda. Se que eres tu, se que estas con ella pero no se dónde estás o cual es tu historia.

Inicio el nuevo día con esta esperanza de encontrarte por la calle y de que en esta ocasión no me ignores, que ella no sea ella y sea yo, que…