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Mostrando entradas de julio, 2011

Terruño

Nuevamente regreso a mi tierra y me siento en lugar seguro. Recorro los valles escalo los montes y sé que este es mi lugar. Todo ha cambiado, los años han pasado, pero es aquí, justo aquí en donde me reconozco y me descubro, en donde soy sin caretas y con quien mejor me encuentro.
Respirando el aroma familiar que me lleva a la infancia pero me ubica en mi presente la serenidad me inunda.
Saboreando lento y sin prisa voy llenando todos los sentidos de mi, dejando que cada papila se deleite, dejando a la piel recordar, recordarse, aspirando aromas propios, siendo una con la esencia.

No hay nada como estar en casa.

Como hace quince años

Y se repite la misma historia en donde tu eres el conquistador y yo la conquistada.
Mi tiempo nunca ha sido nuestro tiempo, mi historia sigue estando lejos de tu alcance pero insistes en conocerla, en atraparla y hacerla tuya.

Así me pones nuevamente en esta antigua encrucijada en donde sólo atino a hacerme la misma pregunta de antaño ¿qué hacer?

La vida nos lleva al mismo punto pero ni tu eres aquél ni yo soy la misma.

En fin, que pese a haber crecido, me sigo haciendo la misma pregunta ¿qué voy a hacer contigo?

En una tarde de verano

Hacer el amor contigo es un venirse sin sentido
Es depositar tu esperma muy en el fondo mío

Es mar de caricias que no aquietan ni excitan
Sólo amasan las carnes y las dejan insensibles

Carrera febril en donde el único ganador eres tú,
avalancha de espasmos que te son exclusivos

Cuando hacemos el amor tú me penetras, me posees,
yo en todo este espectáculo unidireccional
solo soy mera espectadora sin sentido
bulto sin identidad, mujer sin motivo

Hacer el amor contigo me quita mis aires de grandeza,
me vuelve piedra, objeto, cosa sin motivo.

Tú coges, yo solo observo, miro y me entrego
sacrificio absurdo que me quita el sentido.

Al final, sólo sonrio.

En definitiva

Hoy te entierro en el olvido junto con la frustración de no haberme compartido nunca contigo.

Así, dentro del cofre que he preparado para tal fin guardo: Un amor a primera vista; muchas miradas furtivas; una explicación magistral de un tópico social; un roce eléctrico de tu mano sobre mi brazo; tus ojos lascivos sobre mi escote provocador; la promesa incondicional de una cita; el desperdicio de tres encuentros a solas; un beso que nunca pudo ser.

Así olvido y prosigo esperando a que llegue el siguiente encuentro.