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Mostrando entradas de noviembre, 2010

Diario. 30 de noviembre - 1 de diciembre, 2010.

Asecha la duda que se instala por todos los rincones. Aquí estoy en el centro de todo y sólo esperando con el miedo de dar el salto, de seguir adelante, de tomar las riendas y simplemente dejar ser.
¿Qué, quién? Creo que por el momento sólo me resta esperar y funcionar, hacer y producir, entregar y sólo dejar fluir.
Así, sin más miramientos, enfrentaré este reto sin objetivos y sin expectativas, como se deben afrontar las cosas y los momentos que no representan, que se escapan de las manos y no son ni propios ni ajenos porque convergen en un nosotros.
Quiero ¿Quiéro? Todavía no lo se pero realmente, tampoco quiero saberlo, sólo dejarlo ser.

Diario 24 de noviembre de 2010

Había hecho un texto que para variar, hablaba de amor, de desamor, del por qué de las cosas, mi vida, mis decisiones pero comienzo a encontrar el asunto repetitivo y meditando al respecto y pensando en todo lo que a veces pienso y siento, me decidí a escribir este diario en donde espero poder dejar por escrito todo mi sentir o al menos todo esto que a veces me acongoja en el día a día y que nadie conoce porque no soy muy ni de contar problemas ni de pedir ayuda.
Porque no me dejarán mentir, los problemas pasan, y la ayuda nunca llega y mejor sólo pensarlo.

Y así, como está muy de moda esto de escribir incluso de temas sexuales y justo terminé de leer el libro El dulce veneno del escorpión, escrito por una prostituta brasileña que ha saltado a la fama por su apertura respecto a describir de pe a pa sus temas de cama, también decidí no omitir lo que en este terreno me acontece.

Lamentablemente hace tanto tiempo que es en ese terreno en donde tengo carencias, que ni modo que sea explícita y…

Reflejos

Mis ojos que reflejan la tristeza del desamor están llenos de historia pasada. El desamparo del desencuentro los ha dejado incapaces de admirarse.
Me llevan de una desilusión a otra, de un abandono a la ausencia, de la máscara a la farsa.
Veo, observo, analizo y deduzco y así, mis pupilas se van llenando de vacíos, de tristezas, de nostalgias.
Mis ojos reflejan historias que no son mías, y esta alegría que me inunda se siente compasiva de ese reflejo que no es el propio, de todas esas historias que buscan llamar mi atención para darles fuerza.
Mis ojos buscan miradas tristes para hacerles reflejo y devolverlas con vida.