miércoles 14 de marzo de 2012

Así

Se observó desnuda frente al espejo y se descubrió la misma. Fue haciendo recuento de todas las partes de su cuerpo que hasta aquel momento había perdido. Cabello; uñas; cuatro muelas del juicio; cuatro dientes para la ortodoncia; un montón de tejido endometrioso regado por sus órganos; una bola de grasa de uno de sus párpados que casi la deja tuerta; un hijo que llevó nueve meses dentro.
¿Era este el mismo caso? Ahora no se trataba de algo que sobraba o un tejido extra extendido en un lugar que no le correspondía, tampoco era una adiposidad o esas pequeñas pérdidas que se daban día a día sin notarlo porque se regeneraban.
Valoró todos los temores que llevaba dentro. Ya no podría ser madre, aunque era ya muy mayor para serlo. Ya no podría prestar sus entrañas para ayudar a su hijo casado a tener ese hijo que nunca podría tener con su mujer ejecutiva super importante y llena de actividades que no había podido embarazarse después de cientos de tratamientos. Sonrió e incluso se carcajeó de la ocurrencia.
Ya no tendría molestias premestruales, cólicos, hemorragias, dolores.
Pero entonces ¿A qué le tenía miedo? No lo sabía.

martes 6 de marzo de 2012

Tiempo

No me canso de esperar
el tiempo llegará
lo que me tiene aterrada
y casi paralizada
es esta incertidumbre
de lo que vendrá.

miércoles 22 de febrero de 2012

En corto

Cuenta regresiva
días lentos
espera impaciente
tristeza cotidiana.

martes 14 de febrero de 2012

¿14 de qué?

Amor, amé. Amaba, me amaron. Amante amoroso, perverso amor. Desamor. ¿Amaré? Amo amorosa amando amores. Amaría. No amo, me aman. Amo, no me aman. Amante peligroso, amor inseguro. Quebranto de amor.
En fin, feliz día de la amistad. El amor está derrotado en esta partida.

viernes 27 de enero de 2012

Un solo día

Se me quedó la piel en un suspiro cuando tus ojos se perdieron en lo infinito de mi orgasmo.
Nos deseamos por soledad y nos entregamos sin mañana.
No fue amor, ninguno de los dos puede amar todavía. Nuestras almas son huérfanas y hemos olvidado cómo entregarnos sin medida, disfrutando al otro, entregándose por completo, hemos olvidado cómo hacer el amor y sólo corrimos hasta alcanzar el éxtasis.
El descanso nos sorprendió con el sol en la cara. En esa habitación somos sólo cuerpos ajenos de dos desconocidos que por casualidad coincidieron.
No te quise volver a ver, un beso te dejé de despedida. No me quisiste hablar, tu silencio fue la única respuesta a esa locura de una noche.

Hoy por casualidad me acordé de ti, hermoso amante ocasional, pero con tristeza comprobé, que ni siquiera se tu nombre, que no te extraño, que sólo fuiste la alegría de un solo día.

jueves 26 de enero de 2012

Salto cuántico

Con la mirada fija en la costura su mente comenzó a darle vuelta a varios asuntos.
Sus hijos estaban ya dormidos y ella esperaba, simplemente esperaba a que llegara su marido de su ¿junta de negocios? Qué absurdo, si las cosas se dijeran como eran, incluso la vida sería más fácil.
Todas le decían que era una mujer afortunada con un marido guapo y trabajador, que si bien siempre tenía ¿reuniones? a ella nunca le faltaba nada y era de las mujeres mejor vestidas y más respetadas de la ciudad.

Cerró los ojos y se sintió transportada, llevada por el tiempo y la distancia. ¿O fue un desmayo o alguna visión?
Se soñó en un lugar maravilloso, con paredes transparente y luces brillantes. Desde donde estaba se alcanzaba a visualizar un sin número de farolas brillantes, pero eran tantas que incluso de noche se le ocurrió que bien podría parecer una ciudad de día.

A su alrededor todo estaba perfectamente bien ordenado y en su escritorio encontró las fotos de sus tres hijos, iguales en lo físico pero con unas ropas que desconocía.
Incluso observó la escasa ropa que ella misma portaba y se escandalizó por lo diminuto de la falda y tanta y tanta piel que exponía, pero se sentía a gusto, cómoda. Pasada la pena incluso le gustaba cómo se veía.

Por ningún lado encontró la fotografía de su marido. La curiosidad la llevó a investigar toda la habitación y encontró aparatos sorprendentes máquinas en extremo pequeñas pero que emitían zumbidos, sonidos, música.

De un aparato desconocido para ella que tenía imágenes que cambiaban a cada momento, salía música, pero no encontró el cilindro que la producía, mucho menos algún órgano que la reprodujera o cualquier aparato para tal fin. ¿Dónde estaba la orquesta? La nitidez era perfecta, como si el sonido la inundara en un concierto en vivo, justo en ese lugar.

Seguía sorprendida pero por alguna extraña razón no sentía miedo. Se sentía segura, respetada, y sobre todo, libre.

Cerró los ojos y volvió a sentirse transportada.

De nuevo en su enorme caserón y con la costura en el regazo, se sobresaltó con el sonido de la puerta de entrada. Su marido entró y con un beso en la frente le dio las buenas noches. En balde la espera porque ni siquiera pidió la cena.

Pero algo se movió en su interior. Sabía que de ese día en adelante, lucharía por que sus dos hijas llegaran a verse como ella se vio en su sueño. No quería para ellas esa vida de engaños y de soportar infidelidades, de tener qué ser respetadas por el hombre con que vivieran y no por ellas mismas.

En su mente, se gestó la primera de muchas ideas feministas, aunque por supuesto, el término ni siquiera lo conocía.

miércoles 25 de enero de 2012

Cambio de rol

-¡Déjame en paz! Tu bien sabías que lo nuestro era nada más un pasarla bien, una aventura sin complicaciones. ¿Y te vas a poner ahora en ese plan? Te lo dije y te lo advertí. No esperes nada de mí. Me caes bien, eres buena onda, pero yo no he aprendido todavía ser de alguien.

En la entrada del hotel en donde acostumbraban encontrarse, las miradas ojerosas por el desvelo de la noche chispeaban, una por pasión la otra por amor.

Carolina se dio la vuelta y sin más dejó a Luis con el corazón destrozado y la propuesta en la boca.
Ella, satisfecha sexualmente se alejó dando fuertes taconeos. Lo quería, pero sólo como amigo.
El se llevó en la bolsa del saco el anillo de compromiso. La amaba incondicionalmente y no quería perderla.