jueves, 5 de enero de 2017

Ojos de sol


Desde mi rincón favorito en esta casa escandalosa tan llena de niños, de sonidos, de melcocha embarrada por todos lados observo y recapitulo.
Tú y yo por fin pudimos romper nuestro silencio individual y volvernos uno al confesarnos que ya nos necesitábamos. Nos volvimos cómplices y después de muchos años de compartir vivencias, simplemente nos comprometimos legalmente y socialmente para poder vivir juntos. Sí, fue una boda espectacular.
No fue fácil, nacimos pobres y construimos sueños en bases frágiles que nos llevaban de un fracaso a otro descalabro, de no tener nada a tener menos, pero el tiempo y el amor nos sacaron adelante.
Y por fin, la estabilidad, y otra vez, la desazón; venían los hijos. A volver a empezar a conocernos de nuevo como padres y no como esposos.
Qué te puedo decir, hemos sido felices, no lo podrás negar, viviendo bien y a veces mejor pero ya sin ese estómago pegado de los primeros años porque hemos sabido salir adelante juntos…

Desde mi rincón favorito, en esta casa tan sola y con estos tantos recuerdos, recuento y recapitulo lo que hubiera podido ser mi vida, llena de hijos, aguantando a un marido borracho y sin futuro, teniendo que lavar ajeno o yo que sé que extraños vericuetos que me imagino sería mi vida de película de Pedro Infante.
Tengo una carrera, soy reconocida en lo que hago y he vivido, gozado, crecido sin descanso.
Ayer fueron los inicios de esta aventura y sólo hoy me pregunto, ¿Dónde habrá quedado mi amor de infancia, qué será de él ahora que somos adultos y hemos alcanzado cada uno nuestros sueños? Mejor ni pensarlo, he crecido mucho y estoy tranquila…

Alejado de la vida y viviendo rutinariamente, él, desde su rincón favorito sólo piensa en ella, en lo mucho que la amó y en lo poco que hizo porque ella se enterara de ese cariño…

Desde su rincón favorito, dos ancianos observan desde una gran ventana el atardecer en el asilo donde uno, él, fue abandonado por sus hijos y ella, por decisión personal, se recluyó para terminar sus días. Ambos recapitulan y hasta que el sol casi se oculta se dan cuenta el uno del otro. Se miran a los ojos y con una chispa de pasado se reconocen.
¿Acaso no eres tú el que vivía…? ¡Pero por supuesto, yo te conozco de…!

Ya no hacen recapitulaciones porque han perdido mucho tiempo pensando en los hubieras, se reconocen y se reencuentran con pocos días por delante pero muchas cosas qué vivir y cerrar, continuar, iniciar y terminar.

viernes, 26 de agosto de 2016

Y retumba en su centro la tierra

Confieso que he pecado pero sin arrepentimiento, con esas ganas que da la perversión de lo prohibido y que ponen en el rostro esa sonrisa de satisfacción culposa que nos lleva del cielo literal al infierno candente, donde despojados de prejuicios y ropajes absurdos las almas se hermanan y se llevan al hastío incansable.
Y lo confieso porque he de ser franca, ya no puedo seguir guardando este secreto que se me escapa por los ojos, por la piel, por el andar felino que ya se descubre desde que aparezco y arranca el consabido ¡Qué tienes que te ves radiante!
Y eres tú, con esa sonrisa angelical el que ha logrado esta metamorfosis inversa y me sacaste de mi condición de oruga verdosa insignificante y me convertiste en mariposa radiante multicolor.
Si el amor pudiera definirse, se llamaría charla, hermandad, descubrimiento, sorpresa, complicidad, adivinación, porque todo eso mueves dentro de mi ser y mente y así como me llevas a las inmensidades de los pensamientos profundos y contundentes, también me arrebatas la razón y me llevas al reino de la obscuridad total, en donde se desarticulan las palabras y la razón se vuelve estúpida y sólo son tus ojos los que me sostienen con esa mirada burlona en donde confirmas que sigues siendo tú el que manda, el que instruye, el que enseña, el que tiene la última palabra y la razón absoluta.
Sí, confieso que te quiero, que me has robado cientos de suspiros, inmensidad de noches de desvelo, días y días distraída pensando en cómo te podré decir ¡cuánto te quiero!
Lo confieso porque no lo sabes, porque todo ha sido un sueño, porque el día que pueda verte así a los ojos, ese día, juro que muero.

Amanecí otra vez

Entremezclada en la inmensidad de mi cama vacía, hoy amanecí soñando con tu abrazo, con tus brazos; esos que alguna vez me prometieron albergue eterno y calidez gozosa. Recordé entre brumas las formas de tu cintura, potente y vigorosa que se acoplaba tan bien a la mía sin preámbulos amatorios porque de pensarme y de pensarte nos disponíamos sin necesidad de salivar.
Mi boca sigue sabiendo a tu boca y sabe dulce y amargosa, sabe a sangre fresca después de la mordida, pero también sabe que es tuya y reconoce tu huella ensalivada.
Nunca, nunca, nunca… los sueños habían sido tan claros, tan frescos y tan vívidos como éste en donde volvimos a ser aquellos que danzaban al mismo compás.
Y en este día de boleros, y en este amanecer de canciones, Antonio, Armando, Consuelito y toda la corte de cantantes y autores me llevaron a soñarte y amanecer como ya dije, de nuevo entre tus brazos fantasiosos.

jueves, 23 de junio de 2016

Visita navideña en pleno verano

Te preguntas exasperada. ¿A quién en su sano juicio se le ocurre pedir un pantalón deportivo blanco para una sola puesta? Y lo que es peor ¿A quién se le ocurre pedir un pantalón deportivo blanco para un adolescente que se arrastra y se tira al piso a la menor provocación?
Te resignas a la tarea y saliendo del trabajo, te adentras en las líneas obscuras y apretujadas del metro para salir a las calles anegadas de Mixcalco para buscar un pantalón como últimamente te gustan las cosas, bueno, bonito y barato.

Ella quiere ponerse espléndida con sus compañeros de trabajo y piensa: ¡Qué mejor lugar para comprar cositas de oficina, que las grandes tiendas papeleras del Centro de la ahora Ciudad de México! Nunca se imaginó que esas grandes tiendas estaban viviendo la cruenta escalada del dólar que en esos días prenavideños, apenas despuntaba hacia una subida sin parada pero que ya se dejaba ver en los estantes vacíos de las grandes cadenas papeleras. Quién diría que por esa circunstancia descubriría la de cosas que se importan en este país.

Te adentras en las calles de San Pablo, tan llenas de ellas y tan vacías ya de pudores, corres por Circunvalación y te das cuenta que algo en ese lugar comienza a darte miedo: ¿Tu uniforme de oficinista, tu prisa por encontrar, tu falta de bolso para no llamar la atención pero lo obvio de las muchas bolsas en las que pusiste un billete aquí, otro acá? No, son los rostros, las caras de angustia de los que quieren barato pero no tienen ni para pagar eso barato, es el ver la pobreza de frente y sin escrúpulos que deambula con ojos de escrutinio no sabes si cuidándose o asechando, son las calles llenas de basura y los pisos cochambrosos, ni qué hablar de las chicas que desde las alturas de unas enormes plataformas, sólo esperan, y esperan, y esperan.

Ella sale desconsolada de la tiendita de suministros, recorre calles, camina lugares que adivina pero no conoce bien y no puede negar su condición de turista pese a vivir tan cerca de la Capital. Observa con ojos de niña en juguetería y se maravilla con construcciones y arquitecturas, admira recintos, planea mentalmente la siguiente visita – encargo – turismo en donde verá cuadros, reliquias, objetos viejos que nos cuentan historias de una ciudad que pese a los conflictos y los apretujamientos, sigue haciendo su magia para propios y extraños. Corre.

Pasado el susto y compradas unas chanclitas para descansar las patas cansadas por los tacones, comienzas a disfrutar de la pobreza, a comprar sin culpa un pantalón de deportes blanco como la nieve que nunca has visto caer, una playera de cuello alto que imaginas le quedará preciosa al jovencito de tus entrañas y de paso adquieres chucherías bara, bara que te hacen sentir dichosa porque no mermaste tu raquítico sueldo y llevas las bolsas casi llenas. Corres.

Llamadas. ¿Dónde estás? ¿Cómo llego? ¿Dónde te veo entonces? Como película absurda ella va y tú vienes, ella cruza y tú te quedas, le mandas mapa, te dice las características del edificio y lo encuentras pero no la encuentras… ¡Pues dónde estás! ¿En dónde estoy? Se encuentran.

Todo se olvida, nos abrazamos como nunca pero nos reconocemos como siempre y las tripas nos crujen y queremos algo rico que nos llene la pancita (así nos hablamos al vernos, como niñas emocionadas y divertidas).

Ahora tu y yo:
Café árabe, bocadillos equivocados pero sustanciosos, no conocías la cafetería y medio te gusta la comida pero el café te gratifica. Yo conocía el lugar y todo me llena la panza y el espíritu.

Pero el hambre todavía te invade, y las ganas de platicar con alguien inteligente me comen y salimos del café y seguimos recorriendo el Centro Histórico y al paso, nos topamos con la puerta de cantina que nos llevará a la “Dimensión Desconocida”. (Perdón el exabrupto, a la distancia creo que eso pasó y se me antoja la referencia).
Pido una cerveza, pides una torta sustanciosa con jugo de naranja y nos descubrimos rodeadas de personajes literarios todos en cuerpos ficticios, con rostros que regresan del pasado y deciden parar en esa cantina pobre pero limpia, de barrio pero bien surtida y lo primero que te digo es:
-¡Mira Bukowsky con una de sus putas tristes! Y pareciera que no es puta, y pareciera que esta vez no está triste… Oh, perdón, el de las putas era Márquez, el de la tristeza sí es Bukowsky.
Sonríes sorprendida y asombrada porque el parecido es impresionante y de reojo volteas y ves a Pappo empinarse una chela y lo gritas ambas sonríen por la sorpresa y un grupo de estudiantes con sweter de rombos y lentes grandes conviven con los albañiles de peto y enharinados y sonríes y te diviertes y ella remata con un -¡Allá Ibargüengoitia disertador! Y te ruborisas y con la pena admites que tendrás que googlear porque no recuerdas y aún ahora a la distancia vuelves a googlear porque sigues sin recordar quién es Ibargüengoitia y terminas explamando: ¡Por supuesto, es él!
Se evapora la chela, se consume la rica torta de no recuerdas qué y la pastorela, y el intercambio de oficina se vuelven nada y las ganas de seguir la fiesta se convierte en todo pero la realidad nos abofetea y tenemos que salir de ese remanso etílico.
Tomamos el metro, nos entristece la pobreza, la basura, los merolicos y los adictos que se suben al metro para mover la compasión por unos pesos y que nos dejan con un tufo a sudor rancio, activo endrogante y desechos humanos.
Nos abrazamos, tu a tu casa de rancho, yo a mi casa de barrio pero ambas con la esperanza de seguir haciendo magia en cada nuevo encuentro.
Pese a todo, amo mi ciudad, pero más amo compartirla con tu grata compañía.

viernes, 19 de febrero de 2016

Placeres 2016

1.- El amor es hambre.- Ana Clavel
2.- Todo Belascuarán.- Paco Ignacio Taibo 2
3.- El gallo de oro.- Juan Rulfo
4.- Día de muertos.- Francisco González Crussí
5.- La chica del tren.- Paula Hawkins
6.- Cleotilde.- Juan Rulfo
7.- La plenitud de la señorita Brodie.- Muriel Spark
8.- El extranjero.- Albert Camus
9.- La mujer como elemento indispensable para la respiración.- Enrique Jardiel Poncela
10.- La hojarasca.- Gabriel García Márquez
11.- Los reyes malditos II. La reyna estrangulada.- Maurice Druon
12.- La hojarasca.- Gabriel García Márquez
13.- El coronel no tiene quién le escriba.- Gabriel García Márquez
14.- Cien años de soledad.- Gabriel García Márquez
15.- Los funerales de mamá grande.- Gabriel García Márquez
16.- Espuma y nada más.- Hernando Téllez
17.- Enganchados.- Susana Moscatel
18.- La mala hora.- Gabriel García Márquez
19.- Cinco esquinas.- Mario Vargas Llosa
20.- Los crímenes de la calle Morgue.- Edgar Allan Poe
21.- Los Reyes Malditos III - Los Venenos de la Corona.- Maurice Druon
22.- Píldora del mal amor.- Anjanette Delgado
23.- A Lupita le gustaba planchar.- Laura Esquivel
24.- Pecado.- Laura Restrepo
25.- Los Reyes Malditos IV - La ley de los varones.- Maurice Druon
26.- Cuentos.- Horacio Quiroga
27.- En brazos de la mujer madura.- Stephen Vizinczey

Placeres 2016

1.- El amor es hambre.- Ana Clavel
2.- Todo Belascuarán.- Paco Ignacio Taibo 2
3.- El gallo de oro.- Juan Rulfo
4.- Día de muertos.- Francisco González Crussí
5.- La chica del tren.- Paula Hawkins
6.- Cleotilde.- Juan Rulfo
7.- La plenitud de la señorita Brodie.- Muriel Spark
8.- El extranjero.- Albert Camus
9.- La mujer como elemento indispensable para la respiración.- Enrique Jardiel Poncela
10.- La hojarasca.- Gabriel García Márquez
11.- Los reyes malditos II. La reyna estrangulada.- Maurice Druon
12.- La hojarasca.- Gabriel García Márquez
13.- El coronel no tiene quién le escriba.- Gabriel García Márquez
14.- Cien años de soledad.- Gabriel García Márquez
15.- Los funerales de mamá grande.- Gabriel García Márquez
16.- Espuma y nada más.- Hernando Téllez
17.- Enganchados.- Susana Moscatel
18.- La mala hora.- Gabriel García Márquez
19.- Cinco esquinas.- Mario Vargas Llosa
20.- Los crímenes de la calle Morgue.- Edgar Allan Poe
21.- Los Reyes Malditos III - Los Venenos de la Corona.- Maurice Druon
22.- Píldora del mal amor.- Anjanette Delgado
23.- A Lupita le gustaba planchar.- Laura Esquivel
24.- Pecado.- Laura Restrepo

Placeres 2016

1.- El amor es hambre.- Ana Clavel
2.- Todo Belascuarán.- Paco Ignacio Taibo 2
3.- El gallo de oro.- Juan Rulfo
4.- Día de muertos.- Francisco González Crussí
5.- La chica del tren.- Paula Hawkins
6.- Cleotilde.- Juan Rulfo
7.- La plenitud de la señorita Brodie.- Muriel Spark
8.- El extranjero.- Albert Camus
9.- La mujer como elemento indispensable para la respiración.- Enrique Jardiel Poncela
10.- La hojarasca.- Gabriel García Márquez
11.- Los reyes malditos II. La reyna estrangulada.- Maurice Druon
12.- La hojarasca.- Gabriel García Márquez
13.- El coronel no tiene quién le escriba.- Gabriel García Márquez
14.- Cien años de soledad.- Gabriel García Márquez
15.- Los funerales de mamá grande.- Gabriel García Márquez
16.- Espuma y nada más.- Hernando Téllez
17.- Enganchados.- Susana Moscatel
18.- La mala hora.- Gabriel García Márquez
19.- Cinco esquinas.- Mario Vargas Llosa
20.- Los crímenes de la calle Morgue.- Edgar Allan Poe
21.- Los Reyes Malditos III - Los Venenos de la Corona.- Maurice Druon
22.- Píldora del mal amor.- Anjanette Delgado
23.- A Lupita le gustaba planchar.- Laura Esquivel
24.- Pecado.- Laura Restrepo