La nata

Arremolinada y aburrida se cubre con la cola los ojos. El sol calienta su lomo y sólo descansa, rumia, sueña, espera.
Ella ha sabido llevar su condición bipolar de la mejor de las maneras, siendo fuerte contra los enemigos pero en el fondo, en el interior, siempre amorosa, cálida, protectora.
El tiempo y las circunstancias la han hecho perder capacidades, pero sigue en pie, haciendo lo que se espera, esperando lo que se tenga qué hacer.

Ella, ella no es Nata, ella sólo es la gata.

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