De visita por el V

Tu lengua rasposa me impide la entrega. Cuerpos viejos que ya se conocen pero nunca se han compenetrado.

Sé de tu amor, me lo has demostrado pero también sabes que no es correspondido.

¿Cómo se suaviza una lengua que no acaricia, que hiere y raspa y deja surcos en la piel, en la delicada piel que se entrega?

Cómo se le quita el sentimiento a la entrega para que esta no sea un simple intercambio de beneficios entre dos que tienen diferentes necesidades.

¡Hola cariño!
Quiúbole… seco, frio, distante. Tú no eres mi cariño.

Pero aquí estamos, con la ciudad a nuestros pies, llenando el cuerpo de etílico para olvidar que somos distantes, diferentes, incongruentes.

Somos novios de esos que no se aman, pero a fuerza de querer olvidar ya no sabemos qué, hoy estamos aquí, con una maravillosa vista y la vergüenza de un sexo que ni siquiera tuvo tintes de cariño, mucho menos de amor.

Hoy no te amo, mañana, ¿quién sabe?

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