De veintiún días

Me he convertido en una mujer artificial. Mi embarazo es fingido. Mis lágrimas ahora fluyen sin sentimiento y están perfectamente programadas. Los días de fluido ya no llegan con sorpresa ni provocan accidentes, están calculados con su respectiva cuenta de veintiún días y ya no es madre natura quien los contabiliza, ahora es la empresa farmacéutica quien con mecanismo de reloj los programa.
Justo ahora que no corro ningún riesgo, por salud, le pongo trampas a la descendencia.

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