Soy Natalia y soy hablólica

Me llevó algo de tiempo entenderlo pero hoy descubro y acepto que soy hablólica.

No sé qué tanto sea dañina esta condición para mi salud emocional o para la estabilidad mental de los que me rodean pero si en algo ayuda y sirve de disculpa, que me perdonen todos, hablo y hablo y hablo y hablo.

Pero lo afortunado del descubrimiento es que lo observé justo en el momento en que esta enfermedad ya estaba claudicando, vencida por la falta del caldo de cultivo que la motivaba y la alimentaba y cansada de no ser utilizada.

Sí, soy una hablólica pero esto se está terminando y vuelvo a mis raíces en donde sólo imaginaba cosas, me las contaba y las encontraba interesantes y divertidas. Esto es porque cada vez hay menos alrededor que quieran escuchar, que sepan replicar, que atiendan al reclamo y protesten las tonterías que de mi boca salen.

Hoy me declaro hablólica justo en el momento en que ya no tengo nada qué decir a nadie.

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