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La cita

¡Ay, que ya se acerca la fecha y todavía no se qué ponerme! ¿Blanco, negro? ¡No, hoy quiero salir de lo común y creo que me inclino por el rojo! Pero todos los años es lo mismo, que me agarran las carreras y que siento que no llego a tiempo. ¿Cómo estarán mis hijos? Grandes todos y ya con nietos. Los supimos hacer hombres y mujeres de bien y creo que siempre hemos estado orgullosos. ¡Los quiero tanto! Mis hermanas y hermanos ya cada vez son más, pero nunca vienen para acá. Ellos prefieren celebrar en casa de nuestros padres porque ahí se juntan todos. Yo nada más paso un ratito y me regreso ¿Volando? Me encantan los colores, los olores. Delia, mi niña más pequeña prepara ese salpicón que siempre le queda tan delicioso y sabe que es mi favorito. Ernesto no olvida las cartas españolas y tira una mano sólo para mí. Rosa la mayor, es la encargada de tener todo a tiempo y la verdad salió mejor organizadora que yo para esto de las reuniones. ¿Cómo estará él? Mi amor eterno, el dueño...

Diosa caida

Ese día ya no se pudo levantar. Las cortinas cerradas, penumbra total en su recámara y silencio en toda la casa. ¿Qué había pasado? ¿Quién falló? ¿Por qué no? Qué absurda era la vida en ese momento. Si, ella que se había dado el lujo de rechazar las ofertas de relaciones totalmente convenientes con ceremonia incluida. Ella que sin pedirlo recibía siempre obsequios vastos y costosos. Ella diosa construida sin esfuerzos que nunca necesitó ninguna cirugía o dietas forzadas. Era una escultura perfecta producto completamente de madre naturaleza. Cuando lo vio por primera vez quedó prendada de sus encantos y comenzó el coqueteo, deporte en el que ya era toda una experta. Él por supuesto se mostró interesado, le ponía atención, incluso era amable con ella y tenía preferencias en las conversaciones para escucharla. ¿Entonces en donde se perdió el rumbo? Al terminar el curso la despedida fue un frio adiós y ya no supo más de él. Ninguna llamada por teléfono, mucho menos un correo electróni...

Repetición

Repetición Miradas Sonrisas Plática Coincidencia Cita Sorpresas Afinidad Quizás Encuentro Nervios Besos Caricias Nido Silencios Suspiros Roce Sudores Succiones Abrazos Penetración Cansancio Hastío Desencanto Adiós Búsqueda Afinidad Miradas Comenzar Y así una, y otra, y otra vez hasta el aburrimiento

Atrevida

Estaba cansada, terriblemente cansada y el agotamiento era lo que la mantenía absurdamente despierta. Fastidiada con su trabajo. Aburrida de su marido. Demandada por los hijos como si ella fuera la única que sabía cómo resolverles las tareas, los olvidos, las necesidades, la vida. Indiferente ante los reclamos de sus viejos padres que llamaban siempre para recordarle lo mala hija que era por no visitarlos y por supuesto, a esta llamada llegaban las de sus hermanos, hombres todos, que le exigían mayor atención. Y eso que cada quince días, sin falta, acudía a ver si no necesitaban nada. ¿Cómo era posible que siendo ella la única mujer no los visitara más seguido? Era de esperarse, ellos no tenían tiempo para hacerlo porque eran hombres exitosos y ocupados, para eso estaba ella que era la mujer. Su jefe la seguía acosando y a la falta de una respuesta satisfactoria para él le exigía más, no sabía ella si esperando que renunciara o esperando a que accediera. Los muchos años que llevab...

Súplica

Pidiendo un favor escribo, que no se me tenga compasión. Mis ojos no se plagan de llanto, mis desvelos no existen, no estoy muerta en vida, no suspiro de amor. Con ojos acusadores, buscan al culpable de mi soltería, ese culpable no existe, si acaso, soy yo misma la única responsable. Y no es porque la entrega no haya sido completa y plena, y mi ser y atención hayan sido para un él que existió, ese no es el punto. Creo que si somos capaces de amar, también deberíamos ser capaces de alejarnos cuando el amor es tanto que nos olvidamos de nosotros mismos y entregamos y entregamos. Así que la única responsable del desamor soy yo misma por mis ganas de ya no dar, de simplemente querer recibir. Por eso alejen las miradas violentas, los reclamos injustos, las ganas de proteger a la amiga y salvar a la solterona. Solo en mi existe este caudal de amor tan grande que satisfecha y feliz, lo confieso, lo sigo conservando para mi, para mis ensueños, en mis madrugadas insomnes y en mis despertar...

Amor a mi

El amor nos torna ciegos y nos llena de deseos, aparece disfrazado de completud y poco a poco nos va quitando vida, libertad, existencia. El desamor nos pone absurdos, tristes y desvalidos, sufrimos por lo que tenemos, esa hermosa libertad de acción, pero no la disfrutamos, la sufrimos. La tristeza se instala en los huesos, nos va quitando visión, se instala en nuestra cama y ahí nos tiene atenazados. Nos cuesta trabajo respirarnos. Todos estos estados son por falta de caricia, de rozar otras historias, de saber de otras soledades. Y por fin encontramos a la eterna amante, a quien nos saca de todos estos sinsentidos, de estas banalidades que nada nos dejan y mucho nos cuestan en dinero, en atenciones, en entregarse. La soledad es el estado más satisfactorio del ser humano, siempre y cuando se sepa disfrutar.

Soy Natalia y soy hablólica

Me llevó algo de tiempo entenderlo pero hoy descubro y acepto que soy hablólica. No sé qué tanto sea dañina esta condición para mi salud emocional o para la estabilidad mental de los que me rodean pero si en algo ayuda y sirve de disculpa, que me perdonen todos, hablo y hablo y hablo y hablo. Pero lo afortunado del descubrimiento es que lo observé justo en el momento en que esta enfermedad ya estaba claudicando, vencida por la falta del caldo de cultivo que la motivaba y la alimentaba y cansada de no ser utilizada. Sí, soy una hablólica pero esto se está terminando y vuelvo a mis raíces en donde sólo imaginaba cosas, me las contaba y las encontraba interesantes y divertidas. Esto es porque cada vez hay menos alrededor que quieran escuchar, que sepan replicar, que atiendan al reclamo y protesten las tonterías que de mi boca salen. Hoy me declaro hablólica justo en el momento en que ya no tengo nada qué decir a nadie.