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Mostrando las entradas etiquetadas como doloroso

Red Fred

¿Y cómo le dices a tu hijo que se murio su perro? Hoy el Fred se fue al cielo de los perros y deja a mi madre sola pero sin ganas de otro cachorro. Lo que más me duele y me preocupa es... ¿Cómo se lo digo a mi hijo? Hemos tenido recientemente muchas pérdidas en la familia, pero es la primera vez que se enfrenta a algo o alguien tan cercano y por supuesto, no se qué hacer. Que descanse de tanta correría el Red Fred.

Santa inquisitiva

Abandonada y triste quedo sola en esta inmensa cama en la que la batalla ha concluido. Sólo las sábanas quedan como testigo de la cruenta lucha que hemos sostenido. El cuerpo adolorido resiente los golpes, las fricciones, las succiones que poco a poco van dejando el cuerpo amoratado. Soy víctima de tu vandalismo. Como cruel verdugo aplicaste una a una las cientos de técnicas de tortura que tu mente perturbada ha imaginado después de tantos años de deseo frustrado, de lejanía cercana, de mensajes y palabras que sólo lanzabas al viento. De improviso, abres la puerta de la ducha. Observo tus ojos refulgentes, me arremolino nuevamente entre las sábanas, únicas protectoras de este cuerpo avejentado y dolido. Vuelves a atacar a esta triste mujer sometida, vuelves a quitarme la vida. Y en esta muerte pequeña, una sonrisa masoquista asoma en mi rostro, estoy vencida.

Etéreo

Hoy me invade la tristeza porque ya no estás conmigo. Qué curioso, nunca estuviste conmigo. Supe tu historia, compartimos un segundo, vivimos un instante y nos hicimos amigos para toda la vida, la tuya, la que se escapó en un descuido. ¿Quién eras, cuál era tu principio y tu fin? Pequeños fragmentos de esa triste historia que compartiste conmigo, lejana virtual que esa noche, rompió su silencio y quiso saber quién eras. Es curioso. No compartimos más en la vida. Tus conciertos, los bailes, las fotos de esa tu esposa que tras el desencanto de la maternidad frustrada se alejó de ti dejándote más solo con esa doble soledad de la pérdida gemela. Hace dos meses, dijiste, mi primogénito quedó en mis brazos. Hace un mes descubro, que nuestra historia que nunca se escribió ha terminado. Apenas y te conocí un instante, y me sigues doliendo como cuando se lee una noticia en el diario. Distante, impersonal, pero tristemente cierta.

Como la lluvia

Aléjate de mi cruel intrusa, que de repente te has instalado en mi vida. ¿Qué pretendes, dejarme reseca? Fluyes como manantial desbordado, llenas mis ojos, inundas mis pupilas. Por qué de la nada te apareces y me tomas por sorpresa justamente a mí, que nunca había sabido de tu existencia, a quien la alegría constante me llenaba todos los instantes, yo, que de ti sólo sabía tu nombre. Déjame, te lo suplico. Ya no se qué hacer contigo inundando mi cuerpo, no entiendo cómo conjurarte y alejarte de mi vida, nunca me habías hecho tanto daño. Tristeza inmisericorde que apareces sin aviso, deja ya esta existencia alegre que nada te debe y no te ha llamado. Aléjate de mí, te lo suplico, sabes bien que nunca te he querido.

Carta apócrifa, que no espuria de Pedro Armendaris a Natalia la primera

Mi muy amada Natalita: Discúlpeme lo tarde en que le doy respuesta a su último mensaje. No tengo una razón lo suficientemente de peso para no haberme aplicado a la tarea de darle respuesta pronta porque bien sabe que el saber de usted me mueve a querer correr a su lado y no nada más a dedicarle unas cuantas letras. También no le puedo mentir, me conoce hombre de ocupaciones absorbentes y el ser figura pública me hace desentenderme de mis otras actividades privadas que usted tan bien conoce. Pero me sabe ferviente admirador que soy de usted y de su persona y el tiempo se me hace eterno para poder sentarme y escribirle como usted se merece, con el corazón en la mano. Porque de todos los habitantes del planeta sólo usted Natalita me conoce en el fondo y sabe de mis quebrantos, de este aferrarme a querer ocultar lo emocional que a veces me torno y que el personaje dista mucho del hombre sensible que soy en realidad. Y así como me oculto sensible, también tengo que ocultar este amor t...

Perfección imperfecta

Trastócame la vida lléname de miedos ahora la tranquilidad es mucha todo es tan perfecto. Inunda mi mente de ti excita mis sentidos no me dejes dormir hace algún tiempo que no tengo desvelos. Y cuando me hayas robado cuando tengas mi esencia toda y sea imposible respirar si no estás a mi lado. Aléjate, vete muy lejos déjame sin tu presencia no me llames, no me busques que tu amor se vuelva ausencia. Y que mi vida vuelva a ser perfecta para recordar cada minuto que exististe y te diste pero nada es para siempre. Y así volver a empezar esta carrera loca en donde soy muy feliz pero me falta tu boca.