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Mostrando las entradas etiquetadas como desamoroso

Sin recuerdo

 Hoy amanecí con amnesia. Recuerdo que soñaba algo que me emocionaba mucho, pero al despertar olvidé qué era, con quién era, qué me hacía sentir ese alguien que ya no recordaba. Como todos los domingos, me levanté tarde y sin ganas, pero con hambre, así es que junto al primer café matutino y bien arropada, me senté a leer el libro en turno. No entiendo cómo puede la gente leer varios libros en turno, sería como cambiarle a la televisión sin parar y sin ganas de ver realmente nada, pero el café y el libro, ese mi libro en turno también se volvió inquietante. Cuando el hambre comenzó a hacer ruidos en mi estómago, el libro abierto y el café frío hicieron una imagen que removió algo en mi interior que no entendí en un principio, pero ahí estaba, asechando como virus latente en alguna parte de mi cuerpo. Los domingos no me baño, ya tengo mucho tiempo de no hacerlo, pero otra vez mi memoria y esos recuerdos que no encuentro y me canso de buscar sin suerte me dicen que es por algo ...

Cuando pase la pandemia

Él le dijo a ella que la vería cuando pasara la pandemia. Ella le dijo al otro que en cuanto hubiera condiciones de salud se reunirían para amarse. Ese otro le dijo a aquella que prometía visitarla en cuanto recibiera la vacuna. Aquella le dijo a otra que tenía muchas ganas de verla pero que había que esperar al fin del confinamiento. La otra ella le dijo a sus dos ellos que estaría bien una noche de pasión ahora que terminara el confinamiento. Ellos dos viven juntos y ya estan cansados de no poder ver a otros otros y otras otras... Y así el amor se pospone, la pasión espera, el amor a diario y sin obligaciones se agota y la pandemia está poniendo pretextos para acercarnos. ¿O será al contrario y de verdad todos tienen ese deseo de amar? Sólo los interesados saben.

Desierto

He olvidado el mecanismo del beso, el sentimiento de desear la boca de alguien, la emoción de conjugar en un ósculo la necesidad del otro. No sé dónde se me quedaron las ganas, o si es que no hay todavía un otro también ganoso que conmueva mi deseo y me invite a saborear el gusto de su pasión acumulada en un simple intercambio de fluidos bucales. Y no es que muera por ello, y tampoco que sea una necesidad apremiante, hace mucho que no sé qué es una necesidad, mucho menos apremiante. Simplemente hoy recordé cuánto me gustaba besar(¿te?) y por ello me di cuenta de este olvido, de esta carencia, de la emoción de compartir con - ti - go, un simple beso.

Lluvia de ciudad sin filtro

Madrugada de chubasco que golpea mi ventana. Me canta al oído, me susurra tu nombre. Tu sueño todavía se mantiene tibio entre mis sábanas y el fantasma de tu cuerpo sale de puntitas cuando clarea el día. Sabes que la lluvia siempre me ha gustado recorriendo mis redondeces, anegándose en mis cuencos cada vez más extensos. Sólo tu, sólo la lluvia encuentran la belleza que hace mucho ni yo misma me encuentro y vuelvo a sonreír, y vuelvo a iluminar mis ojos con el brillo de los años perdidos, de la figura perfecta, del cuerpo que no tiene ningún dolor, ninguna molestia. Me gustan los días lluviosos porque recuerdo y te recuerdo y me lleno de tu olor perdido ya en ese sweater que dejaste justo el último día que me inundaste, me llenaste de lluvia clara y lo dejaste porque así como la lluvia, de repente te fuiste, de repente escampaste. Hoy llueve y tú, tú te volviste sol en tierra soleada.

De visita por el V

Tu lengua rasposa me impide la entrega. Cuerpos viejos que ya se conocen pero nunca se han compenetrado. Sé de tu amor, me lo has demostrado pero también sabes que no es correspondido. ¿Cómo se suaviza una lengua que no acaricia, que hiere y raspa y deja surcos en la piel, en la delicada piel que se entrega? Cómo se le quita el sentimiento a la entrega para que esta no sea un simple intercambio de beneficios entre dos que tienen diferentes necesidades. ¡Hola cariño! Quiúbole… seco, frio, distante. Tú no eres mi cariño. Pero aquí estamos, con la ciudad a nuestros pies, llenando el cuerpo de etílico para olvidar que somos distantes, diferentes, incongruentes. Somos novios de esos que no se aman, pero a fuerza de querer olvidar ya no sabemos qué, hoy estamos aquí, con una maravillosa vista y la vergüenza de un sexo que ni siquiera tuvo tintes de cariño, mucho menos de amor. Hoy no te amo, mañana, ¿quién sabe?

Virgo

Decidió dejar su destino en manos de la tarotista. Ésta le dijo con la seguridad que lo leído en las cartas le contaba que se cruzaría por su camino el amor de su vida. Éste vendría vestido de negro, con el cabello obscuro, barba cerrada, ojos grandes. Que si bien no era muy alto, se compensaba con lo bien torneado de sus piernas. Que el pequeño sobre peso que tenía lo hacía más atractivo y que gracias a que eran almas gemelas vivirían felices el resto de sus días. También su horóscopo decía algo muy parecido. La carta astral estaba en perfecta armonía para converger con ese amor eterno. Se sentía segura de si misma, capaz de identificar a ese amor que toda la vida había esperado. Y el día llegó. Los ojos se cruzaron, las sonrisas delataron el encuentro cósmico de las almas que sabiéndose gemelas sin haberse conocido ya sabían que eran la una para la otra... Por desgracia, él era un escéptico de casi todo y no creía en astros, en adivinaciones y mucho menos en destinos. Sigu...

¿14 de qué?

Amor, amé. Amaba, me amaron. Amante amoroso, perverso amor. Desamor. ¿Amaré? Amo amorosa amando amores. Amaría. No amo, me aman. Amo, no me aman. Amante peligroso, amor inseguro. Quebranto de amor. En fin, feliz día de la amistad. El amor está derrotado en esta partida.

Un solo día

Se me quedó la piel en un suspiro cuando tus ojos se perdieron en lo infinito de mi orgasmo. Nos deseamos por soledad y nos entregamos sin mañana. No fue amor, ninguno de los dos puede amar todavía. Nuestras almas son huérfanas y hemos olvidado cómo entregarnos sin medida, disfrutando al otro, entregándose por completo, hemos olvidado cómo hacer el amor y sólo corrimos hasta alcanzar el éxtasis. El descanso nos sorprendió con el sol en la cara. En esa habitación somos sólo cuerpos ajenos de dos desconocidos que por casualidad coincidieron. No te quise volver a ver, un beso te dejé de despedida. No me quisiste hablar, tu silencio fue la única respuesta a esa locura de una noche. Hoy por casualidad me acordé de ti, hermoso amante ocasional, pero con tristeza comprobé, que ni siquiera se tu nombre, que no te extraño, que sólo fuiste la alegría de un solo día.

Cambio de rol

-¡Déjame en paz! Tu bien sabías que lo nuestro era nada más un pasarla bien, una aventura sin complicaciones. ¿Y te vas a poner ahora en ese plan? Te lo dije y te lo advertí. No esperes nada de mí. Me caes bien, eres buena onda, pero yo no he aprendido todavía a ser de alguien. En la entrada del hotel en donde acostumbraban encontrarse, las miradas ojerosas por el desvelo de la noche chispeaban, una por pasión la otra por amor. Carolina se dio la vuelta y sin más dejó a Luis con el corazón destrozado y la propuesta en la boca. Ella, satisfecha sexualmente se alejó dando fuertes taconeos. Lo quería, pero sólo como amigo. El se llevó en la bolsa del saco el anillo de compromiso. La amaba incondicionalmente y no quería perderla.

Diálogo

Tinta que mancha, escupe y calumnia. palabras soeces llenas de sinsentidos reclamantes significados que nos incluyen y excluyen a los otros reclamos, protestas, lágrimas, despidos. Y con tantas palabras todavía existimos nos comunicamos o mal comunicamos expresamos lo de dentro, lo que no entendemos porque cómo definirte si ni yo sé quién soy. Y seguimos hablando pese a la distancia y los reclamos son constantes pese al olvido protesto porque te has ido, protestas porque no vuelvo pero seguimos comunicados sin sentido. Para qué hablar si no te entiendo para qué dialogar si me desconoces porque hablando nos reconocemos ajenos aunque distantes y malhumorados ya estemos.

Olfativo

Al bajar la vista pudo darse cuenta de la larga fila de hormigas que recorría la orilla de la pared. Se detuvo a observarlas. Le maravilló la organización, la fuerza que desplegaban al cargar un peso mucho mayor que su propio cuerpo. ¡Ah, el peso! ¡Qué no diera en ese momento por ser hormiga! Se sentía tan agotada del cuerpo y desgarrada del alma. Ahí, en la azotea de su casa siempre se había sentido libre y segura pese a lo peligrosamente bajo de la barda que la rodeaba. Siguió con la mirada a las hormigas y quiso descubrir la madriguera, pero ya no tenía tiempo. Ya se le había agotado. Se detuvo frente al lugar en que la barda era todavía más pequeña que el resto; respiró hondo y así, dio el último paso. El viento violento provocado por el descenso le despeinó la larga cabellera. Un zapato salió volando. La falda se levantó más arriba de la cintura y por absurdo que parezca, pensó en sostenerla para que no se le fueran a ver los calzones. Tocando el piso ya sólo quedó la...

Condenado

Tu silueta desnuda llena mi cama y estás aquí, indefenso y sereno, rendido ante mí. La batalla nos dejó sin fuerzas, el contacto, las hostilidades, estas ganas que teníamos tanto tiempo guardadas de agredirnos sin medida. Todo se consumó y ahora estas aquí, simplemente siendo un niño acunado en mi regazo, un desamparado esperando a que sea tierna, un condenado a quien se ha eximido de su muerte inminente y el perdón se refleja en tu rostro sereno. ¿Qué puedo hacer con tanta inocencia y tanta seguridad de tu parte? Nada, me preparo simplemente a darte el golpe final. Una dulce muerte que te lleve a las mismas entrañas del infierno. De repente despiertas, y tu pícara sonrisa me demuestra que sabes lo que pienso y cuál será mi siguiente movimiento. Sin vacilar, arremeto. Has muerto.

Diosa caida

Ese día ya no se pudo levantar. Las cortinas cerradas, penumbra total en su recámara y silencio en toda la casa. ¿Qué había pasado? ¿Quién falló? ¿Por qué no? Qué absurda era la vida en ese momento. Si, ella que se había dado el lujo de rechazar las ofertas de relaciones totalmente convenientes con ceremonia incluida. Ella que sin pedirlo recibía siempre obsequios vastos y costosos. Ella diosa construida sin esfuerzos que nunca necesitó ninguna cirugía o dietas forzadas. Era una escultura perfecta producto completamente de madre naturaleza. Cuando lo vio por primera vez quedó prendada de sus encantos y comenzó el coqueteo, deporte en el que ya era toda una experta. Él por supuesto se mostró interesado, le ponía atención, incluso era amable con ella y tenía preferencias en las conversaciones para escucharla. ¿Entonces en donde se perdió el rumbo? Al terminar el curso la despedida fue un frio adiós y ya no supo más de él. Ninguna llamada por teléfono, mucho menos un correo electróni...

Lógica y conjuntos

Como siempre coincidieron a la salida de clase. Ella de la facultad de filosofía, el del edificio de ingeniería. Caminaron por los pasillos de la institución y ella inició el discurso con todas esas ideas frescas que traía en mente sobre los sofistas, Descartes, la eternidad de cualquier cosa y así de confusas, las vomitaba sin miramientos. El aun traía en la cabeza la función de la entropía que no terminaba de entender. Entre Platón y Clausius, ninguno de los dos se percató de los cientos de mariposas que comenzaron a volar sobre sus cabezas. El ángel alado que se escabulló entre las ramas de los árboles, tampoco los hizo perder el hilo de la conversación de ella y de la cavilación de él. Mucho menos se dieron cuenta de que en ese momento Cáncer en cuadratura con Venus estaba justo en la Casa I. Cupido tensó su arco, apuntó la flecha y ésta, equivocando la dirección, sólo alcanzó a rozar un mechón de la castaña cabellera de ella. Se detuvo en seco, lo miró a los ojos asombrada y s...