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Mostrando las entradas etiquetadas como Cotidiano

Visita navideña en pleno verano

Te preguntas exasperada. ¿A quién en su sano juicio se le ocurre pedir un pantalón deportivo blanco para una sola puesta? Y lo que es peor ¿A quién se le ocurre pedir un pantalón deportivo blanco para un adolescente que se arrastra y se tira al piso a la menor provocación? Te resignas a la tarea y saliendo del trabajo, te adentras en las líneas obscuras y apretujadas del metro para salir a las calles anegadas de Mixcalco para buscar un pantalón como últimamente te gustan las cosas, bueno, bonito y barato. Ella quiere ponerse espléndida con sus compañeros de trabajo y piensa: ¡Qué mejor lugar para comprar cositas de oficina, que las grandes tiendas papeleras del Centro de la ahora Ciudad de México! Nunca se imaginó que esas grandes tiendas estaban viviendo la cruenta escalada del dólar que en esos días prenavideños, apenas despuntaba hacia una subida sin parada pero que ya se dejaba ver en los estantes vacíos de las grandes cadenas papeleras. Quién diría que por esa circunstancia des...

Primera entrada: Circunstancia

Estimada señorita Arzate: Me atrevo a enviarle la presente porque hace ya varios días he observado su cara de tristeza y no sabe cómo me conmueve el abandono en que la encuentro. Yo sé que la pérdida de su marido ha sido un duro golpe para usted, y es por ello que quiero ofrecerle mi sincera y desinteresada amistad para apoyarla en estos momentos tan difíciles. Bien sabe que yo ya he pasado por ese trance igual de doloroso para mí y me encuentro viudo de esposa y huérfano de hijos porque todos han volado del nido y creo que mi carácter poco y mucho ha ayudado a alejarlos. Pero es que sin mi Esperancita, ya no me hayo en ningún lado. Es por ello que me atrevo a ofrecerle mi amistad desinteresada y a que ambos nos acompañemos, yo con mi mucha experiencia en soledades y usted, que recién incursiona en esta pérdida que le aseguro, poco a poco se irá volviendo menos dolorosa. Suyo afectísimo y siempre amigo incondicional. Señor Navarrete.

Placeres 2014

1.- La sociedad Juliette.- Sasha Grey 2.- Este modo que colma.- Daniel Sada 3.- Cartero.- Charles Bukowski 4.- El hombre que calcula.- Malba Tahan 5.- Fronteras del infinito, Aventuras de Miles Vorkosigan.- Lois McMaster Bujold 6.- Diálogos de Cortesanas, seguido de Manual de urbanidad para jovencitas.- Pierre Louys 7.- La princesa del Palacio de Hierro.- Gustavo Sainz 8.- Anónimo.- Ignacio Solares 9.- Pídeme lo que quieras.- Megan Maxwell 10.- Pídeme lo que quieras ahora y siempre.- Megan Maxwell 11.- Pídeme lo que quieras o déjame.- Megan Maxwell 12.- La Venus de las Pieles.- Sacher Masoch 13.- La muerte de Iván Ilich.- León Tolstoi 14.- La Tregua.- Mario Benedetti 15.- Zurcido invisible.- Guillermo Julio Montero 16.- La línea de sombra.- Joseph Conrad 17.- La patrona.- Fiódor Dostoyevski 18.- El señor Projarchin.- Fiódor Dostoyevski 19.- Pobres gentes.- Fiódor Dostoyevski 20.- Historia de O.- Pauline Réage 21.- Carta de una desconocida.- Stefan Zweig

Siempre feliz

Como todas las noches, llegó tarde y de malas. Su jefa le fastidió el fin de semana con trabajo extra justo al salir y fueron muchas horas pasadas de las seis que pudo abandonar la oficina. Aventó llaves, bolso, se descalzó con fastidio y se desnudó sin ganas. Corrió al baño, abrió la regadera y llenó la tina. Se sumergió en la tibia agua y sin más se fue limpiando el cuerpo de toda su desgracia. Durmió cansada, aburrida, fastidiada de la rutina, de su falta de rumbo, de su soledad. Cinco días después la señora de la limpieza abrió la puerta y el fuerte olor le alertó los sentidos. Se la encontró arremolinada en la cama, tranquila, con una sonrisa plena de oreja a oreja, feliz. Fue tanto su descanso que se quedó eternamente relajada.

Pelucas y peluquines

El hombre del peluquín camina encorvado mostrando su decrepitud. La gente se apiada de él porque ya vivió mejores tiempos, no él, su peluca. Es un añadido calvo, por el que se asoman sin pudor las rejillas de esa malla en donde se entretejían en otros tiempos los cabellos recién comprados de ese pasado que era presente. Pero sus ojos no son tristes ni su andar cansado, encorvado sí, pero jamás viejo. Los pasos firmes sólo son lentos y el pelo escaso se entreteje con su cabello ya casi inexistente que como fraile se ensortija sólo en esa areola de cabello ensortijado que se mezcla con los pocos postizos que cuelgan de la calva peluca. La sonrisa que porta con orgullo, contrasta con ese aditamento con el que quiere aparentar ayeres, su sonrisa es presente y constante, provocada por el simple caminar y observar. Hombre sin pasado, lleno de vanidades que nadie entiende, porta su doble calva divertido y la llenan los huecos enmallados de historias de redes que se entretejen dentro ...

Esta Nata de hoy

¡Alto! ¡Detente! ¿Dónde vas con esa carrera frenética y acelerada? Pienso y me disculpo con un simple, ¡sólo así me siento viva! Cumpliendo proyectos, enfrentando desvaríos, capoteando impertinencias, disfrutando claro-obscuros. El transcurrir de las situaciones no me lleva a ningún lado porque hace mucho que ya no voy a ningún lado y nada hace la diferencia de ahora a cuando tenía un propósito. La ciudad apesta, la gente es corrupta, la amistad se transgrede con el veneno inyectado por el colmillo en un extremo y el cascabel en el otro. La paz va poco a poco inundando el cuerpo abatido pero no es una paz satisfactoria, es el resultado de un cansancio extremo que va dejando a las extremidades llenas de ámpulas que no se ven pero se sienten como si fueran. Virginia es absurdamente incoherente pero deliciosamente evocadora. Ahora entiendo por qué el amor que se le tiene y el absurdo que representa. Charlotte feminista se muestra a si misma como ser desvalidamente inteligente ...

Modernidad

Se tiñó el pelo, se puso botox, se arregló la dentadura y la dieta fue obligada. Moldeó su cuerpo, se mato en el gimnasio, cambió su guardarropa desde dentro hacia afuera. Salió sonriente a conquistar el mundo. Lo que no se dio cuenta es que en ese momento, el mundo ya la había conquistado. Cuando descubrió su imagen en el aparador de ropa de marca, ya no reconoció a la que le devolvía la mueca que quería parecer sonrisa. Había envejecido.

Metamariposa

Vuela libres y sin control, estirando tus recien estrenadas alas mariposa de mil colores. Ninguna oruga eres, tu fealdad era interna Los predadores ya no existen aves der apiña queriendo sangrarte sin piedad. Hoy ningún cazador te tiene Eres propia y lo disfrutas. Sigue tu viaje llega alto nunca pares La libertad que ahora has ganado nadie te la puede quitar.

Epifanía de mujer

La revelación surgió desde el pasado sin tiempo, de una historia cotidiana, de una mujer que ama, amó y sigue amando. La mujer ama con todo, con el cuerpo, con la mente y la pierde en el éxtasis, con hijos, sin ellos, sobre ellos. Es juzgada, colgada y apedreada cuando antepone el amos a todo lo que la rodea. Esa mujer, la que ama, es el resultado de un corazón desbordado que se entrega a la desmedida, a querer borrar una historia en donde está instalada en un altar en donde no come, fornica, degusta. Ella misma tiene resacas, suda, huele mal cuando no se baña. Es, ha sido y será la mujer que ama criticada, sacrificada, ultrajada y apedreada. La incomprendida y sin futuro. Pero el tiempo ha marcado a cierto tipo de mujeres que siguen perviviendo a la mutilación del don prometido, a la inteligencia desdeñada no por ellas, por los que creen que unas curvas sólo son eso, unas curvas. La mujer inteligente que ama se mide al tu por tu con su pareja, la cuestiona y la critica. Le e...

La nata

Arremolinada y aburrida se cubre con la cola los ojos. El sol calienta su lomo y sólo descansa, rumia, sueña, espera. Ella ha sabido llevar su condición bipolar de la mejor de las maneras, siendo fuerte contra los enemigos pero en el fondo, en el interior, siempre amorosa, cálida, protectora. El tiempo y las circunstancias la han hecho perder capacidades, pero sigue en pie, haciendo lo que se espera, esperando lo que se tenga qué hacer. Ella, ella no es Nata, ella sólo es la gata.

¿Día de la qué?

En estos próximos días, daremos un grito al unísono. No será de alegría, mucho menos de festejo. ¡Viva México cabrones! Dejará de ser la consigna. ¡Ay! será el nuevo grito, que nos identifica con esta lamentación de regresar a un pasado negro. Pero también, de recordarnos que no son sólo los políticos los que nos hacen lamentarnos de nuestra condición de mexicanos burlados. Los cientos de votantes que recibieron los obsequios, los artículos promocionales, las tarjetas de regalo. Las madres que no denuncian a sus hijos, los padres con dos o tres familias. Los hijos que no estudian, las hijas que siguen pensando que casadas se volverán mujeres de bien. Los que atacan a los diversos, diferentes, los que injurian contra los conservadores, aquellos los que prefieren ser honestos y fieles. Los que ocultan, mienten, engañan, se aprovechan. Los que, por el menor mal, sólo tiran basura en la calles, se dan vueltas prohibidas, no cruzan en las esquinas, se roban el internet, se pasan ...

Comic Sans MS

Entró azotando la puerta del pequeño departamento que compartía con su soledad. Se tumbó en su sillón favorito y el dolor de estómago le recordaba el malestar que poco a poco fue creciendo y le indujo el vómito. Sintió las horcajadas y las vocales y las consonantes salieron expulsadas sin control. Mayúsculas, minúsculas, puntos y seguidos recorrieron sin control la garganta y salieron escupidos salpicando muebles y televisor. Los signos de admiración le dolían en la garganta en cada expulsión pero no podía detener ni el asco ni la necesidad de su cuerpo de expulsar todo aquello que la molestaba, le dolía, la hacía sentir sólo pequeños párrafos en esa historia compartida. Dos puntos, y las viñetas llenaban uno, dos, tres niveles interminables y las letras bold le desgarraban las ideas. Puntos suspensivos. Arremolinada en ese, su sillón favorito logró conseguir la calma y las interrogaciones desfilaron una a una acompañada de los infaltables por qué, para qué, quién, dónde,...

Sed

Labios desiertos puestos al sol deseosos de la saliva que hidrata falta de lluvia en las carnosidades necesitados de un torrente que los lave

Lady

No soy una dama y nunca he pretendido serlo. Mis ropas son sencillas tirando a la comodidad. Mis modales relajados no impresionan por lo sofisticados. Este caminar seguro no se torna para nada altivo pero no por ello miro al piso dudando. No quiero ser inútil, mis dones son muchos. Capaz y pensante, cuestionadora incansable. Expreso mis ideas y cuando es necesario, me repliego en estos pensamientos que nada tienen de social y mucho menos de glamorosos. Lo mío no es el labial de moda, el corsé apretado, la media perfecta y los zapatos a la moda. No voy desenvuelta por la vida pensando que todo lo merezco o que nadie me merece, por el contrario, camino observando y criticando férreamente al que a empujones se impone y aplaudiendo los actos que me asombran y son asombrosas las personas que saben que no soy una dama. No sé qué es comportarse como una dama. No creo necesitarlo. Porque así transcurro la vida sin sobresaltos o sacrificios porque “la belleza cuesta”, “si quieres algo q...

Alzheimer

Dice una canción que se me olvidó que te olvidé. ¿Pero quién eras realmente? ¿Eras aquél que con ojos distantes me observaba con mirada amorosa y sin atreverse a confesar que me amabas? O acaso aquél que desde su pupitre nunca se imaginó que ya lo amaba y que cuando lo supo, no entendió el mensaje y hoy añoro como aquél que si sabría amarme. O este último que me juró amor eterno pero nunca me explicó que su eternidad duraba apenas unos cuantos años. Ya no se quién eres, o si exististe, o si fuiste mi añoranza o mi simple deseo. Mi pérdida de memoria sólo me deja el recuerdo de ese último beso que terminó por quitarme el aliento. De la última mirada que ya no me dijo nada porque al mirarme mirabas a otra. De este cuerpo que creiste que significaba algo pero porque era sólo una milésima parte de todo lo que te significaba el cuerpo de esa otra. No se quién has sido en realidad, la pérdida de memoria me ha dejado sepultada en los recuerdos de otra que no fui yo, de una que nunca e...

La dieta

El tutú brinca y hace piruetas torpes todavía pero llenas de gracia sin intención. Ella, con su carita de hastío, ya está cansada de la disciplina, pero como dijeron que tenía talento, se siente obligada a cumplir. De mal humor sigue la clase. No sabe que en el futuro será la primera figura. Pero también, que la maternidad le será negada, que la soledad y el hambre serán sus eternas compañeras, que sus pies no serán nunca bellos. La niña, con el cuello estirado y la barbilla en alto, sólo sabe demostrar con la mirada su infinita tristeza y cansancio. Hoy, hace ya varios días que tiene antojo de un helado. No lo ha podido probar por la dieta, y sólo tiene siete años.

De veintiún días

Me he convertido en una mujer artificial. Mi embarazo es fingido. Mis lágrimas ahora fluyen sin sentimiento y están perfectamente programadas. Los días de fluido ya no llegan con sorpresa ni provocan accidentes, están calculados con su respectiva cuenta de veintiún días y ya no es madre natura quien los contabiliza, ahora es la empresa farmacéutica quien con mecanismo de reloj los programa. Justo ahora que no corro ningún riesgo, por salud, le pongo trampas a la descendencia.