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Mostrando las entradas etiquetadas como Duda

Entre vapores de olvido

Hoy sueño y te sueño, te tengo en absurdos, en situaciones irrealizables y en encuentros casuales imposibles. ¿Me piensas, estás conmigo sin estar en mí? Amanezco con la duda, con el sueño intranquilo, la cama revuelta y mi ánimo inconcluso. Quisiera explicarte, que me confirmaras que efectivamente estuviste aquí, etéreo, disforme, intangible queriendo tú también tenerme contigo. Pero ya no estás, la distancia y el olvido nos ha alejado tanto que tu plano ya no es mi plano, tu mundo paralelo ya pertenece a otro universo distante en donde todo es diferente, eres otro, dejas de ser tu y yo me quedo aquí queriendo que sigas siendo parte de mi ahora, de mis desvelos, de mis ganas inconformes que con nada logran recordarte. Hoy te soñé y espero tú me hayas soñado, al menos me hayas recordado y si nada de esto fue, que con mucha suerte hayas sido tocado con el viento de mi deseo y eso te haya removido un pequeño recuerdo.

Alicia se sigue preguntando

Alicia se mira en el espejo virtual. Esa mirada parece su mirada, la cabellera es propia, la sonrisa enigmática, confidente, transparente es de ella. Alarga el brazo para alcanzar el ideal pero esa no es ella, toca pero no se siente, habla pero esa voz no tiene su timbre. ¿Qué pasó, quién le robó su yo, quién es esa que es ella pero no es ella? Trata de recordar cuando se convirtió en esa imagen virtual que nada le dice de lo que es ella, que se declara enamorada de un ser especial que ella, la que toca realmente, nunca ha conocido. Revisa su historia de vida y ninguno de esos datos que aparecen ahí, es personal, todos le son desconocidos. Alicia no se encontró con el espejo de la vida paralela. Ella se encontró con una ella que no es ella pero que en la virtualidad, ha construido con partes de historias que así, la hacen más linda, menos desquiciada y más enamorada. Alicia ya no está en el espejo, ahora está en la virtualidad y esa imagen, también es bizarra.

Ciega, sorda, muda.

¿Por qué tu, por qué no él, por qué no todos? Absurda sensación de caer al vacío sin freno y sin sentir. Así, caer, caer, caer. Todo es una farsa en donde no estoy en el centro, soy simple pieza movible que transcurre ahora aquí, ahora allá, nunca inerte. Necesidad natural de interacción, ganas de actuar codo a codo del cercano. Y en esta cercanía ¿qué tan cercano? Soy y dejo de ser. Me entrego y me alejo. La permanencia de los recuerdos es directamente proporcional a la intensidad de los afectos que se crearon de manera inconsciente por alguien que creía mi igual o mi contrario, o mi máximo o mi mínimo. Hoy es el final de un principio de algo que nunca existió. O es el principio del final de algo que nunca había podido ser. E incluso como tercera opción, es la continuación de la necesidad y la necedad de demostrar, pese al paso del tiempo, que los todavía aun existen y no han cambiado. Al final quedo como siempre en medio de un torbellino que me lleva de un sentimiento a otro,...

Como hace quince años

Y se repite la misma historia en donde tu eres el conquistador y yo la conquistada. Mi tiempo nunca ha sido nuestro tiempo, mi historia sigue estando lejos de tu alcance pero insistes en conocerla, en atraparla y hacerla tuya. Así me pones nuevamente en esta antigua encrucijada en donde sólo atino a hacerme la misma pregunta de antaño ¿qué hacer? La vida nos lleva al mismo punto pero ni tu eres aquél ni yo soy la misma. En fin, que pese a haber crecido, me sigo haciendo la misma pregunta ¿qué voy a hacer contigo?