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Mostrando las entradas etiquetadas como Ficción

Insertidumbre

Su vida pende de un hilo. Si dobla la esquina se topará de repente con él y se arrojará en sus brazos. Lo besará tan violentamente que a ambos les dolerán los labios y correrán a refugiarse al primer hotel de paso que encuentren como en los viejos tiempos. Si intenta seguir de frente, él la tomará por la espalda y con violencia la arrojará al fondo del callejón donde la violará y después le cortará el cuello sin piedad. Pero si cruza corriendo la calle llegará a su casa aburrida, preparará la cena aburrida y atenderá a su familia aburrida como lo ha hecho los últimos 20 años. El escritor mira el monitor y piensa, se atormenta, no sabe qué destino darle a su personaje y con el dedo en alto duda...

Buena mujer

Mirándolo a los ojos, a esa turbia mirada perdida le escupió la frase como un grito. ¡YO SOY UNA BUENA MUJER! Él, indiferente desde la lejanía, sólo era el receptor del discurso. Siempre fui una buena mujer y lo sabes. Soporté tus infidelidades, me hice la ciega. Nunca te contesté cuando aniquilabas mis argumentos con una simple y sencilla frase: "No seas tonta, eso es una estupidez", y me creí estúpida y con tus argumentos siempre tenías la razón. Te lavé la ropa con cariño; guisé tus platillos favoritos con amor; te esperaba impaciente y con desvelo todas aquellas noches que fingías tener mucho trabajo. Y yo, buena mujer al fin, nunca te reclamé nada. Primero fue un bofetón, que acepté porque me prometiste que había sido sin querer. Después siguieron los pellizcos, los manotazos,continuaron las patadas y terminaste arrojándome objetos pesados. Pero yo era una buena mujer, sabía que todo era mi culpa, que a final de cuentas te había escogido y que así debería de ...

En viernes

Quiero hacer el amor en viernes como lo hacen los oficinistas, los infieles, las esposas abandonadas de los ricos empresarios que siempre tienen juntas imprevistas. Encerrarme en un hotel lujoso con vista a ningún lado y todos los servicios incluidos. Desearte tanto como el fin de semana. Llenar mis ansias de tus cansados oficios, facturas, capturas, pendientes. Los viernes se llenan de pasión y deseo de un lunes extenuante por un fin de semana inacabable e insuficiente y así con esa dicotomía, habría que mencionarlo, absurdo. Que nuestra pasión sea tan aburrida como un martes sin pendientes, un miércoles de mediados y un jueves de todo urge. Ese viernes llegar al lecho desecha de cansancio pero rehecha de pasión, de arrebato, de ganas de perderme en tus embestidas y de que tu te ahogues en mis humedades. Quitarnos el uniforme de diario y meternos en esa desnudes que da el anonimato de una habitación obscura que no nos devuelve ni nuestras miradas, ni frases absurdamente cari...

¿Qué pasó? O de la teoría del sospechosismo

Primer acercamiento -¿Vas a la reunión? -¿Dónde va a ser? -Todavía no sabemos -¿Y quién va a ir? -Los de siempre. -¡Va, si voy! Ella se arregló con esmero pero sin exageraciones. Seguía extrañándole el que la aceptaran en el grupo del reventón, la fiesta constante, las ganas de descargar tensiones y ese vivir acelerado y sin freno de los trabajadores de oficina, pero al parecer y pese a su apariencia de chica seria y más bien conservadora, siempre la invitaban. A la hora pactada todos apretados en los automóviles tomaron rumbo a la cantina de moda. La cerveza corrió a raudales, ella más bien recatada en ese aspecto, apenas iba en la segunda cuando ya la mayoría de los compañeros y compañeras habían dejado la inhibición y la pena tirados por el piso. De repente él la invitó a la pista. Era una pieza suave, de esas que se pueden bailar cada uno por su lado rítmicamente o quitarse los prejuicios y abrazarse estrechamente y sin miramientos. Hablaron. Por increíble que parezca y pese a la m...