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¿Donde estás? O de la esperanza perdida

Hoy te soñé y fue tan vívido que al amanecer sentía los labios inchados de tanto besarte. Hoy estuviste en mi subconsciente y de repente pensé en todos esos hubieras y hubiese que marcaron nuestro destino. Hoy amanecí pensando en ti y todo mi cuerpo te pensó y el deseo que tenía ya olvidado de ti despertó como en aquellos años mozos en que llenabas mi existencia. Hoy me di cuenta que tu recuerdo es sólo esa imagen de niño encantador, inteligente y divertido que sólo cuando supo que me gustaba se volvió serio y reservado. Hoy descubrí lo mucho que me haces falta porque no se como eres y quisiera que fueras así como te soñé, niño, amoroso, protector. Hoy me sentí tan sola por tu ausencia que quise regresar el tiempo y volver a tener esa edad que fue nuestra porque en ella fuimos nosotros mismos, ingenuos, temerosos, amorosos incluso con todas nuestras limitaciones. Hoy fue más mi deseo de ti que el que sentí cuando fuimos nada porque todos encontraron que formábamos una bonita pareja, pe...

Añoranza

Ese día se levantó sonriente, sabía que el proceso se había iniciado y que por fin sería ella misma. Ya no tendría que verse al espejo con miedo porque por fin la imagen sería la verdadera y no la que hasta ese día se había ocultado bajo esa piel, bajo ese color que no era el de ella. Se levantó de un salto y corrió a mirarse. La sorpresa, el desencanto, la frustración de no haberse metamorfoseado y seguir siendo esa que la miraba en la imagen y no la que soñaba ser la dejaron sin habla. ¿Por qué a ella? Se sabía de otro color, se sentía de otro color. Las humillaciones, los reclamos de la familia por no aceptar su destino, por no percibirse como los que la rodeaban. ¿Cómo quería ser diferente si en la familia no había ninguna línea que la acercara a esa realidad que añoraba? Maldijo a los orishás, renegó de Yemanjá, pensó que ese pequeño punto que se había descubierto en la piel era el comienzo de su cambio, de la salida de la verdadera ella, pero no, sólo era un lunar nuevo, sus cade...

Ven

-Ven, acércate, hace tanto tiempo que no te veía que me siento como la primera vez que hicimos el amor. Se que no me buscaste después de tantos años, que fui yo la que insistí en esta cita, pero qué quieres, no he podido dejarte de amara aun el tiempo y la distancia. -Por eso te pedí que me regalaras esta noche, por eso mismo quiero que a partir de este momento pienses en mi como en tu esclava, soy un regalo vivo, yo misma me entrego a ti por completo, esta noche soy tuya, esta noche soy para ti. Él se acercó despacio e intentó besarla pero ella lo apartó con suavidad obligándolo a quedar sentado en la cama. -No seas tan precipitado, tenemos toda la noche, porque me vas a regalar la noche entera ¿no es verdad? Espérame aquí, no te muevas, no te desvistas, hoy es tu noche y todo tiene qué ser especial, diferente a cualquier otra de nuestras noches porque esta es nuestra noche, es la última vez que estamos juntos. Pon música, tu favorita, clásica por supuesto y espérame, no tardo. Se dir...

Después del destierro.

¡Qué sucede! Al parecer la pluma está cansada y las ideas amenazan con desparramarse por todos lados pero nada concreto sale de tanta confusión de ideas. Esto de los cambios siempre es conflictivo sobre todo porque descubrimos cosas nuevas, desempolvamos cosas viejas, encontramos miles de cosas perdidas, y en este sentido las cosas pueden ser objetos, ideas, imágenes, deseos, sueños. Sueño cada día con escribirle a los amigos, a tantas y tantas almas gemelas que he encontrado en este espacio tan virtual como sólo y virtualmente lo puede ser la red, pero son tantos y cada uno tiene su personalidad tan marcada que las palabras no definen a todos más que como un grupo interesante, solidario, ameno, en el que todos nos hacemos cómplices de los otros, nos contamos cosas, nos decimos indiscreciones pero puedo decir, y casi sin temor a equivocarme, comenzamos todos a querernos bien, como se quiere a los amigos cercanos. Y entonces pienso en la contradicción. ¿Cómo? Si vivimos en latitudes tan...

Revelación.

Esto se está volviendo cada día más insoportable, es una especie de asfixia la que me ataca cada vez que la veo llegar y no lo puedo soportar, y cómo no hacerlo si es el ser más hermoso que haya yo visto en toda mi vida. La primera vez que le vi el impacto fue fulminante. Si bien he tenido mucha experiencia en esto de las cuestiones amorosas e incluso formalicé y me firmé con alguien, nunca pensé encontrar este tipo de amor, el que embrutece, el que hace que quieras morir por ella, que pierdas los sentidos e incluso la moral, en fin, este era el verdadero amor de mi vida. Cuando cruzó la puerta de la oficina se iluminó todo a mí alrededor. Estatura normal, esbelta, de esas mujeres que no niegan sus carnes y no se matan porque sean cada vez menos, al contrario, me sorprendió encontrarla deliciosamente gordibuena. Unas piernas torneadas y recién bronceadas calzadas con unos tacones que las hacían irresistibles, una minifalda que dejaba ver mucho más allá de lo permitido y lo confieso, fu...

Dulce amor.

Cuando las palabras ya no son suficientes para demostrar un sentimiento, las acciones son las que dan paso al entendimiento. Hoy te digo que te amo con todos los besos que he dejado regados en tu cuerpo, reitero que soy tuya con las caricias que me diste y te di y con las que hemos firmado en nuestros cuerpos que ya somos el uno para el otro. Te entrego mi corazón con las una y mil veces que hemos llegado al cielo porque en cada entrega somos uno en la inmensidad del universo. He escrito un poema en tu piel con mis caricias, has grabado con besos tus rincones favoritos, hemos conversado y platicado largamente con nuestra respiración, esa que intercambiamos sin tocarnos, sólo viendonos a los ojos, y en ello se nos va la vida porque sabemos que nos amamos desde dentro, desde donde se aman los que ya no podrán separarse nunca. Me amas? Tus ojos me lo dicen. Te amo? Mi entrega es más que elocuente. Sin palabras te lo dije hoy, sin palabras se que eres mío y que yo soy tuya hasta que decida...

Una carta de amor.

Yo nací en una época en que la ciudad, ésta, mi querida ciudad era otra; no había ni tantos autos, ni tanta gente, ni corría el dinero como ahora. Viví en un barrio pobre que con el paso del tiempo dejó de serlo (aunque nunca ha dejado de ser barrio). Mi infancia fue como la de muchos niños de mi época, poco dinero, muchos hijos, mucha hambre y más necesidad que nos hacia vivir descalzos, deseosos de muchas cosas pero niños al fin, traviesos y juguetones. Lamentablemente, y como ya lo dije, eran otras épocas, mi padre nunca habló conmigo en su juicio y mi madre, quien lo fue como eran casi todas las madres de antes, cuando todavía bien hubiera podido jugar con muñecas, era una mujer cariñosa y cómplice que me quiso más que nadie, que me enseñó el cariño incondicional de una madre y que vivió y murió por sus hijos, a la edad en que muchas mujeres de hoy en día apenas comienzan a disfrutar de su libertad. Dejó su vida en el lavadero, murió por sus hijos, (los vivos que fueron mucho menos...